Johan Grimonprez

realiza su obra entre los límites de la práctica y la teoría, el arte y el cine, el documental y la ficción, que exige que el espectador mire dos veces. Informado por una arqueología de los medios de comunicación actuales, su obra busca la tensión entre lo íntimo y una perspectiva más amplia de la globalización.

Cuestiona nuestro sublime contemporáneo, uno que está enmarcado por una industria del miedo que ha infectado el diálogo político y social, sugiriendo nuevas narrativas para contar un relato, enfatizando una multiplicidad de historias.

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